La tradición campesina y su condición de tierra de interior dan de Jaén una gastronomía de sabrosos y rotundos platos de cuchara. Algo que abunda también, es la harina de trigo o de maíz con una presencia notable en la gastronomía jienense. Es el caso de los andrajos, típica comida harinosa y que todos los pueblos de Jaén cocinan, aunque el nombre suele variar de un lugar a otro y, así, se les puede denominar “andrajos”, “talarines” o “tortas-gachas”.

Troceamos el ajo, la cebolla, el pimiento verde y el tomate, los sofreímos y agregamos los cominos y una cucharada de pimentón. Añadimos la cerne troceada y rehogamos todo.
Sazonamos y añadimos agua suficiente como para hacer una sopa. Lo dejamos hervir todo hasta que la carne se ponga tierna. Mientras, hemos preparado una masa con harina, agua y sal, tendiendo ésta la consistencia de la masa de pan.
Con el rodillo, extendemos la masa en láminas finas que vamos poniendo en el caldo, procurando que sean transparentes. Debemos esperar a que hiervan y repetimos la operación hasta terminar la masa. Las láminas se dejan cocer bastante para que se hagan caldosas como una sopa ya que al ir friéndolas, espesan.