
Los antiguos mercaderes extendieron su cultivo a través de la Ruta de la Seda hasta llegar a China y los conquistadores las introdujeron en América, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, por lo que son una de las legumbres más conocidas.
Durante la Edad Media, las habas secas ocupaban un lugar destacado en la alimentación de la población y constituían un recurso muy importante para mitigar las hambrunas que afectaban a la población. Se convirtieron así en uno de los alimentos básicos en la dieta de los campesinos más pobres hasta que fueron desplazadas por las alubias, que llegaron a Europa gracias al descubrimiento de América.
Su valor nutricional
Las habas son una excelente fuente de proteína vegetal (habas verdes 4,60 g/100 g, habas secas 26,10 g/100 g).
Su contenido en hidratos de carbono es igualmente alto (habas verdes 8,60 g/100 g, habas secas 32,50 g/100 g), siendo mayoritariamente hidratos de carbono complejos, en forma de almidón.
También destaca su aporte de fibra (habas verdes 4,2 g/100 g, habas secas 27,60 g/100 g), mientras que apenas contienen grasas (habas verdes 0,4 g/100 g, habas secas 2,10 g/100 g).
Entre sus vitaminas, destacan la B1, ácido fólico, la vitamina C, aproximadamente la mitad de la que puede contener un cítrico.
Respecto a su contenido mineral, son especialmente ricas en hierro. También contienen minerales como potasio, sodio, fósforo y magnesio.
Nuestra receta con habas:
Habitas con jamón y zanahorias
Ingredientes (para 4 personas)
¾ de Kg. de habitas frescas desgranadas
150 gr. de jamón serrano
2 zanahorias
1 cebolla
½ de patatitas
¾ de vaso de vino blanco
3 cucharadas soperas de aceite
Agua y sal
Pelamos, lavamos y cortamos las zanahorias en cuadraditos de tamaño aproximado a las habitas. Picamos la cebolla. En una cacerola, ponemos el aceite a calentar y cuando esté caliente echamos la cebolla rehogándola hasta que comience a dorarse.
Añadimos las habas, las zanahorias y las patatitas cortadas en taquitos. Rehogamos todo junto a fuego lento durante 4 minutos. Añadimos el jamón y rociamos con el vino blanco, removemos y cubrimos con agua.
Salamos con sumo cuidado el jamón, y lo dejamos que cueza durante una hora aproximadamente. Servimos en una fuente honda y …. Buen provecho!!